Sobre Mi

Hola, soy Vanessa Garbay.

Estoy encantada de que estés en este espacio.

Voy a contarte un pedacito de mí.

Mi historia de vida no fue fácil. Perdí a mi madre cuando tenía seis años y esa fue una de las heridas más duras que arrastré durante muchos años.  Durante años idealicé mucho mi infancia. Siempre la defendía.

Pero no era del todo así.

De eso me di cuenta en mi adultez, trabajando mucho en mí  y atreviéndome a mirar donde antes no miraba.

Antes de todo eso, hay algo importante que quiero que sepas:
mi mayor deseo en este mundo siempre fue ser madre.

Era un deseo muy profundo dentro de mí.

Hoy soy madre de cinco hij@s. Y amo ser madre. 

Mi verdadera transformación empezó cuando nació mi primer hijo. Cuando él tenía apenas un año, yo ya sentía algo dentro de mí…

Yo quería ser la madre perfecta.

Quería hacerlo impecable. Quería no fallar. Quería no equivocarme.

Y con el tiempo entendí que la perfección era imposible. Que no existe. Y que perseguirla duele.

Pero en ese momento, esa búsqueda me llevó a algo muy grande: empecé a formarme intensamente en educación respetuosa y consciente. Y eso fue un antes y un después.

Nunca más volví a mirar la infancia igual.
Nunca más volví a mirarme igual.

No fue de un día para otro. Trabajar tus heridas es doloroso. Mirarte de verdad duele. Es un camino largo. Un camino en el que aprendes todos los días de tu vida.

Llevo más de 20 años en el mundo sanitario, he trabajado con familias en situaciones vulnerables, he ayudado a madres, he acompañado familias, me he formado en cursos, másters y post-grados, incluso recorriendo cientos de kilómetros para certificarme.

Soy asesora de lactancia por la Universidad Blanquerna de Barcelona y también instructora en educación y crianza respetuosa.

Y creo que esto es algo por lo que muchas madres me identifican. Porque no solo acompaño procesos emocionales, también estoy ahí en momentos muy concretos y reales: en la lactancia, en las dudas, en el inicio, en el cansancio, en el “no sé si lo estoy haciendo bien”.

Pero todo esto no es solo formación.
Es pasión.

Soy una apasionada. Descubrí que ayudar y acompañar no es algo que me nace. Es parte de mí.

Descubrí que acompañar a otras madres es algo profundamente sanador. Porque, de alguna manera, también acompaño lo que yo un día tuve que transitar. Y otras mujeres me ayudaron. 

Siempre digo que crecer en ti es sanador. Trabajar en ti es sanador. Y eso transforma tu familia.

Ese deseo de profundizar más me llevó a dar un paso más: actualmente estudio el Grado de Psicología en la universidad de Cataluña, porque quiero seguir ampliando mi mirada y poder ofrecer un acompañamiento cada vez más sólido y consciente.

No soy una madre perfecta.
Soy una madre que se ha cuestionado.
Que ha trabajado sus sombras.
Que ha aprendido a pedir ayuda.

Y hoy acompaño desde ahí.

Desde la experiencia real.
Desde la formación.
Desde el vínculo.

Si has llegado hasta aquí, quizás tú también sientes que quieres hacerlo diferente.

Y quiero que sepas algo: no tienes que hacerlo sola.

Y esta transformación… cuando la vives de verdad, no hay vuelta atrás.

Ver cómo tus hijos crecen en un entorno sin violencia, en un entorno donde pueden mostrarse tal y como son, donde no se les juzga, donde no tienen que encajar para ser amados… es algo maravilloso.

Es profundamente transformador.

Yo lo he podido vivir en mi propia piel. Y ahora que tengo hijos adolescentes, puedo ver los beneficios tan grandes de haber elegido este camino. No significa que todo sea perfecto. Significa que hay vínculo. Que hay confianza. Que hay respeto real.

A los padres nos falta confiar. Confiar muchísimo más en ellos. Confiar en su proceso. Confiar en lo que son. Confiar en que no necesitan ser moldeados, sino acompañados.

Por eso acompaño a familias.

Porque este camino transforma.
Transforma la manera de criar y educar.
Transforma la manera de mirarte.
Y transforma la relación con tus hij@s para siempre.

Y cuando lo vives… sabes que ha merecido la pena.

“El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es trabajar en nosotros mismos.”                                                                                                         -Daniel J. Siegel-